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recetas

Panecillos de Miel y Semillas de Amapola

Los panecillos de miel con semillas de amapola son muy fáciles de preparar y por eso sorprende aún más que sean tan buen regalo para nuestro paladar.

Ingredientes para los panecillos de miel

  • 250 g. de leche de soja.
  • 50 g. de mantequilla.
  • 50 g. de miel.
  • 1 pizca de sal.
  • 30 g. de levadura prensada.
  • 500 g. de harina integral.
  • 2 cucharadas de semillas de amapola.

Elaboración de los panecillos de miel

  • Disolver la levadura en la leche de soja tibia.
  • Derretir la mantequilla al baño maría y añadir.
  • Incorporar la miel, la sal y remover.
  • Incorporar la harina y amasar hasta conseguir una masa que no se pegue a las manos.
  • Añadir las semillas de amapola, formar unas bolitas del tamaño de un huevo y pintar con una disolución de huevo batido y miel.
  • Dejar reposar a temperatura ambiente y tapadas con un paño hasta que alcancen el doble de su volumen.
  • Hornear 25 a 30 minutos a 200º. Antes de retirarlos del horno se pueden volver a pintar y poner el gratinador 1 minuto para que estén doraditos.

Nuestro consejo

La amapola común ejerce un suave efecto sedante sobre el sistema nervioso. Sus semillas, tostadas, son muy apreciadas para condimentar panes de semillas. A veces se utilizan junto con semillas de sésamo, o de girasol, en los panes integrales.
Las semillas de amapola parecen sólo pura decoración pero pocos saben que su aporte de calcio es altísimo.
Una antigua "receta" dice que al echar semillas de amapola en la comida de la persona amada, ésta cae rendida de amor.

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agreganos

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Historia de la Panadería

El hombre en sus inicios fue frutívoro y granívoro. Al principio comía los granos tal y como se encuentran en la naturaleza, después se inicio en el cultivo de los cereales.
Cuando el hombre descubrió el fuego, comenzó a cocer los granos en agua, mas tarde, se le ocurrió pasarlos por el fuego para asarlos y finalmente comenzó a despojar los granos de su corteza y molerlos con dos piedras.

La ruda harina obtenida de este modo, era humedecida para hacer una especie de galleta sin forma, mezclada con salvado. Ese fue el pan que alimento al hombre durante milenios. Los historiadores están de acuerdo en que el verdadero pan, el pan fermentado, fue inventado por los egipcios, por casualidad.

Cuentan que una esclava olvidó hornear un pedazo de masa y al día siguiente, para evitar el castigo de su amo, metió este pedazo de masa del día anterior (ya fermentado), en la masa nueva. Hubo una gran sorpresa, porque ese día, el pan era mucho mejor, con lo cual, el pan fermentado... había nacido.
La panificación de esa época, era de un nivel bastante elevado, lo demuestran algunas piezas encontradas en tumbas. Existían por esa época (3,000 años a de C. ), los panes de lujo, a base de harina de nenúfares (planta acuática que se cultiva en los estanques) y de miel: también se utilizaban comúnmente el aceite de olivo y las especias.
La pastelería usaba almendras, miel, dátiles e higos. Después de extenderse entre los hebreos, egipcios y pueblos vecinos, este tipo de alimentación fue adoptada también por los griegos, que mejoraron y aumentaron la diversidad.
Estos fueron los primeros que elaboraron el pan de centeno y los panes aromatizados, además de ser los primeros en elaborar bizcocho y la verdadera pastelería.

Se ha encontrado que había 72 tipos de panes y pasteles diferentes antes de la llegada de los romanos.
Mucho tiempo después, los romanos (300 a de C.), llegaron a una exagerada sofisticación, a tal grado que el número de ingredientes usados supera ampliamente los usados en nuestros días. Sus panes contenían: arroz, leche, queso, granos de ajonjolí, nueces, almendras, pimienta, hojas de laurel,  etc. . .
Así también en Palestina en el tiempo de Herodes, se elaboraba una especie de galleta, hecha a base de harina de trigo bien amasada con aceite, a la cual se le agregaba: pimienta, cominos, menta y ¡langosta machacada! Había una lista de varios cientos de langostas comestibles que, acompañadas de miel y aceite permitían elaborar una pastelería deliciosa, destinada para acompañar al vino.

El arte de hacer pan fue llevado a la Galia por los ejércitos de Julio César, hasta el momento en que los romanos fueron expulsados, es decir, en el siglo V, no sabemos nada en concreto sobre el estado en que se encontraba la elaboración del pan, lo único que se sabe es que con el pretexto de economizar, los pueblos ribereños amasaban la harina con agua de mar.
Es esta particularidad de añadir sal, la característica mas importante lograda durante esos días, que aun permanece hasta nuestro tiempo.

Con el desarrollo de la industria, muchos obstáculos se han librado y un nuevo sendero de alternativas surgió al mercado internacional. Nuestra industria se caracteriza por la elaboración de productos cien por ciento manuales y naturales, pasando los secretos de sus formulas de generación en generación.
La actividad panificadora constituye un factor fundamental, una nutritiva y apetitosa opción de vida. No podemos negar la importancia con la que representamos una ancestral cultura, la cual nos ha situado como los guardianes de sabores, olores, formas y colores de nuestra herencia artesanal

 

 

 

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que es un panadero

Un panadero es alguien que se dedica principalmente a preparar y vender pan. También puede fabricar pasteles y alimentos parecidos, dado que la separación tradicional existente entre panaderos y pasteleros se ha difuminado en las últimas décadas. El lugar en el que un panadero ejerce su oficio se llama panadería.